Historia del ensamble

Orígenes

Hridxi Guiiba ́Ni Hrucaalú Ensamble El Sonido del Metal Combatiente

“Hay un sonido que confronta el presente con susurros del pasado, metales que al impulso del viento seducen al baile con su canto hímnico, personal e impreciso, ese son majestuoso que guarda un poder misterioso, profundo, monumental y oculto que acompaña la dicha, que acompaña la nostalgia, la vida, la muerte. Es así como los zapotecas nos reconocemos en la música, que al igual que la vida, es un instante y después…silencio, por eso no la dejamos al olvido, porque después del fuego queremos ver renacer de sus cenizas una flor”

Bixhé Ni Hrucaalú Nadipa

Hacia finales del año 2011 emprendí una investigación de campo con la finalidad de obtener material sonoro para ser empleado en mi tesis universitaria titulada: La Sandunga en el Bicentenario; Apropiación de un son istmeño por la industria televisiva. El propósito de obtener el material en cuestión serviría para exponer los contrastes existentes entre la versión de La Sandunga escrita por el ruso Lev Aleksandrovich Zhurbin e interpretada por la Orquesta Sinfónica de las Américas durante los festejos en conmemoración al bicentenario de la independencia, y una versión interpretada por músicos formados en la tradición zapoteca. Dicho en otros términos, exponer el contraste existente entre el discurso de la música oaxaqueña construido por la industria televisiva y la música oaxaqueña construida a partir de la conjunción de sus intérpretes locales. Para lograr este objetivo empleé tres premisas fundamentales:

A) La reunión de intérpretes formados en la tradición musical zapoteca condiscípulos de los fundadores de las bandas en la región norte del istmo oaxaqueño1.

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Previo a la presente investigación considere entre otras fuentes las de orden etnomusicológico llevadas a cabo por el Instituto de Antropología e Historia. Después de analizar los volúmenes pertenecientes a la colección Testimonio Musical de México concluí que en ellos proliferaba un conjunto de investigaciones enfocadas mayormente en el sur del istmo oaxaqueño y que corresponden a las ciudades de Tehuantepec, Juchitán y localidades aledañas como San Mateo del Mar. Por tal motivo y en aras de complementar información centré mi radio de investigación en el norte abordando las ciudades de Ixtepec, SanPedro Comitancillo, Cheguigo Juárez, Magdalena Tlacotepec, Santiago Laollaga, Espinal e Ixtaltepec. Eventualmente acudía a Unión Hidalgo y Tehuantepec con la finalidad de enriquecer el ensamble con músicos forjados en la tradición interpretativa del sur.

B) La compilación de obra manuscrita que revelará usos y costumbres en la interpretación del son.

C) La realización de entrevistas y mesas redondas que revelaran algunos criterios interpretativos del son.

Después de un trabajo de campo de 30 días y con el apoyo de numerosos miembros de la sociedad jeromeña, se logró acondicionar un taller de lectura infantil de la ciudad de Ixtepec para llevar a cabo el montaje de cinco piezas; una marcha fúnebre, un pasodoble y tres sones, de los cuales dos son inéditos. Posteriormente gracias al apoyo de la Universidad del Istmo Campus Ixtepec, se ofreció en este recinto un concierto a puerta cerrada el 1 de febrero de 2012 en el que se registraron los números mencionados. Los integrantes de este conjunto fueron presentados bajo el nombre de Stiidxhi Guíba Ni Hrucaalóo Ensamble – El Sonido del Metal Confrontado, nombre que de acuerdo a la filosofía del proyecto fue establecido por consenso de sus integrantes. Debido al interés por parte de los ciudadanos y la comunidad académica, se extendió la invitación para participar en la clausura de los festejos en conmemoración al 77 aniversario de ciudad Ixtepec y en la 11a edición de la Semana de la Cultura Zapoteca de la Universidad del Istmo, en donde se logró el registro dos piezas inéditas más dando forma final a lo que hoy constituye nuestro primer fonograma.

El presente proyecto no solo se avocó al registro de piezas musicales sino además, al rescate y restauración de partituras que datan del primer tercio del siglo XX y las cuales, pertenecieron a los a músicos mas destacados de ésta región entre los que se encuentran -tan solo por nombrar algunos- Salomón Enríquez Zárate, Arnulfo Cacique y Francisco Rasgado Gutierrez. Estos documentos constituyen una fuente histórica que deseo contribuya a ampliar el conocimiento en torno a la evolución musical del istmo oaxaqueño.

La banda, género de la tradición.

Hacia el ultimo tercio del siglo XIX el istmo oaxaqueño fungió como un espacio de confluencia comercial que aglutinó diversas culturas como la china, francesa, turca y japonesa. Esta diversidad cultural junto con la ya arraigada influencia española y los posteriores géneros musicales norteamericanos en boga, contribuyeron a la gestación de una estética de lo sonoro conformada – entre otros elementos – por instrumentos de aliento dando origen a la creación de conjuntos musicales denominados “bandas”.

El inicio de la revolución mexicana trajo como consecuencia la emigración de extranjeros , la disminución del tráfico comercial y una eventual crisis económica. No obstante, continuó el desarrollo de la música de banda y prevaleció fuertemente hasta los años sesenta del siglo XX.

Hacia esta década la centralización obligó a nuevas generaciones de músicos a desplazarse hacia las grandes ciudades para establecerse de manera definitiva ,o bien, volver a ellas permeados de nuevas tendencias como el jazz, la cumbia, el mambo, el danzón, la rumba, y la guaracha entre otros. La fusión de éstas dio como resultado un eclecticismo musical y la proliferación de nuevos géneros musicales como el “tropical”, el cual fue adoptado con éxito por sus habitantes y se mantiene vigente hasta nuestros días.

De esta forma las bandas se vieron ensombrecidas por nuevos conjuntos con menor cantidad de integrantes que ofrecía al público no sólo música novedosa sino además, intérpretes que contaban con instrumentos eléctricos que eventualmente recreaban la música de la tradición popular con sonidos sintéticos. Esto trajo como consecuencia el abandono de los instrumentos para los que la música vernácula de principios de siglo había sido concebida y con ello, el abandono de la técnica instrumental y las formas musicales de la tradición zapoteca.

Hoy día numerosos actores de la sociedad istmeña llevan a cabo grandes esfuerzos por mantener vigente este formato musical, con este proyecto esperamos contribuir al engranaje de esa sinergia artística.

Javier R. Enríquez